
La lluvia y el día entre semana no fueron obstáculo para los miles de fanáticos que el martes por la noche llenaron el Palacio de los Deportes para ver a Christina Aguilera. La cantante estadounidense se presentó en la Ciudad de México en el marco de su gira Back to Basics, en una noche que, según los asistentes, dejó emociones encontradas pero momentos que difícilmente olvidarán.
Una hora de retraso y apenas 60 minutos de show
El evento estaba programado para las 8 de la noche, pero fue hasta las 9 cuando Aguilera salió al escenario. A las 10 en punto, el concierto había concluido. En total, 60 minutos de función para una artista con más de dos décadas de trayectoria y un catálogo de éxitos que por sí solo podría llenar varias horas. El retraso y la corta duración fueron, sin duda, los puntos más comentados entre los asistentes al terminar la noche.
De todas formas el público lo dio todo
Aun así, el recinto respondió con energía desde el primer momento. Los asistentes corearon de principio a fin temas como Genie in a Bottle, What a Girl Wants, Beautiful y Ain’t No Other Man. Una de las canciones que más reacción generó fue Pero Me Acuerdo de Ti, que arrancó un coro masivo y dejó en evidencia el vínculo especial que la artista mantiene con el público hispanohablante. El setlist también incluyó Dirrty, Fighter, Candyman, Lady Marmalade y Express, entre otros, recorriendo distintas etapas de su carrera y provocando reacciones distintas en cada bloque del show.

Bailarines, Bad Bunny y fanáticas caracterizadas
Entre los momentos que más comentarios generaron estuvo una secuencia protagonizada por sus bailarines al ritmo de Tití Me Preguntó de Bad Bunny, que provocó una oleada de baile entre los presentes, un guiño inesperado que el público recibió con entusiasmo. En las gradas, era notable la presencia de fanáticas caracterizadas con looks de distintas eras de la artista: pelucas platinadas, outfits de los 2000 y referencias directas a la película Burlesque. Varias de ellas expresaron que ver a Christina Aguilera en vivo, bajo la lluvia y un martes por la noche, representaba un sueño cumplido que habían esperado durante años.
Para algunos un sueño, para otros una promesa incompleta
Sin embargo, no todos salieron con la misma sensación. Quienes asistieron principalmente movidos por la nostalgia manifestaron que el show resultó breve para una carrera con tantos éxitos y tantas etapas. Para ese sector del público, una hora fue insuficiente para hacer justicia a una artista que marcó generaciones enteras. Las redes sociales reflejaron esa división casi de inmediato: mientras unos compartían videos del concierto con mensajes de amor y gratitud, otros expresaban su deseo de haber escuchado más canciones y de que la noche hubiera durado el doble.

Aun así, los aplausos al final de la noche fueron unánimes. Una hora que, dependiendo de a quién se le pregunte, fue suficiente para recordar por qué Christina Aguilera sigue llenando recintos, o apenas un aperitivo de lo que pudo haber sido.



